El aeropuerto de Bruselas es inmenso. La sensación de estar en un lugar gigantesco se va acentuando a medida que vas subiendo niveles, recorriendo largos pasillos y bajar después a otros pisos. Me parecía un perfecto caos organizado, un mega aeropuerto como corresponde a la capitula virtual de Europa. Tras la recogida de maletas, lenta, como en todas partes, buscamos la estación de tren. Debíamos ir primero a Bruselas y desde allí, coger otro tren hasta Brujas, nuestro primer destino.
El trayecto del aeropuerto a Bruselas se hizo corto. Bruselas tiene 3 estaciones de tren, y por error, aunque sin mucha trascendencia, nos bajamos en la Gare du Midi, la tercera, cuando podríamos haberlo hecho en la Gare du Nord, la primera. Ahora debíamos saber cual tren nos llevaría a Brujas. Ardua misión, pues en los carteles de la estación, Brujas no aparecía por ningún lado. El idioma Valon, tampoco ayudaba demasiado. Con alguna dificultad, conseguimos averiguar que tren necesitábamos, y a esperar. El precio del trayecto, 13 euros por cabeza. [Leer más]
Narra la historia de dos asesinos a sueldo en Londres que, debido a una operación que termina mal, reciben la orden de exiliarse por un tiempo en la ciudad de Brujas, en Bélgica.