¡Cómo no iba a volverse loco! El infeliz y romántico Luis II que arruinó a su pueblo; el eremita y triste rey que no quiso tener su propia princesa; el fantasioso y sensible monarca que acabó sus días en el fondo de un lago, encontró en la atmósfera encantada de Baviera que envolvió su existencia los ingredientes necesarios para nublar su entendimiento.
Porque Baviera es un paisaje de fábula, un cuento de hadas, un mundo de sueños. Baviera bombea frescura, rezuma fragancias, resplandece de arte y embruja los sentidos. La majestuosa Baviera es un compendio de pueblos señoriales, paisajes idílicos, castillos reales, fastuosos palacios, lagos de ensueño y amaneceres brumosos... Baviera es el cielo, la inocencia, la melancolía, la paz y la niñez; un paraíso encantado.
Si el Gato con Botas, el Príncipe Feliz o la Bella Durmiente tuvieron alguna vez un hogar, ése debió ser, sin ninguna duda, la hermosa Baviera.
Y, si bien el Oktoberfest fue nuestra excusa y la cerveza nuestro reclamo, el encuentro con Baviera supuso, definitivamente, nuestra recompensa...
Ya en la cuenca del Danubio, las bellas fachadas de infinidad de colores, en el corazón de la ciudad de Landshut, al NE de Munich, te permiten soñar despierto. Y algo más al norte, los 2000 años de historia y cultura de Regensburg, residencia de emperadores y reyes, te transportan a un viaje a través del tiempo.
Y en el extremo sur, junto a los Alpes, las casas pintadas de Oberammergau, decoradas con frescos de realistas escenas que adornan ventanas imaginarias, escaleras ficticias, columnas o puertas, o bien te muestran un cuento, confieren a este museo al aire libre un peculiar encanto que te devuelve irremisiblemente a la infancia.
No muy lejos de allí -y siendo visita imprescindible- se alza majestuoso, a casi 1000 metros de altitud, el castillo de Neuschwanstein, integrado perfectamente en un marco de montañas de abetos; inspiración del que más tarde sería el de la Bella Durmiente de Disney.
Merece la pena ascender hasta el Marienbrücke (puente de la Virgen María), sobre la garganta del río Pöllat. Desde allí, la visión deslumbrante del castillo al frente, y más abajo, en la lejanía, los lagos Alpsee y Forggensee, el bosque, y la llanura salpicada de pueblecitos encantadores, conforman un espectáculo que constituye una auténtica caricia para los sentidos.
No faltan tampoco los palacios versallescos: en dirección Este encontramos el de Linderhof. Si bien el edificio es de proporciones moderadas, sorprende, en cambio, la grandiosidad de sus jardines y parques, grutas, fuentes, y decorados artificiales.
Y, por supuesto, el de Herremchiemsee, construido sobre una de las islas del lago Chiemsee, el más grande de la zona. Y, si bien, saborear el esplendor y riquezas contenidas en el palacio, supone suficiente atractivo en sí mismo, su inigualable entorno constituye un añadido para su inexcusable visita: paisajes de montañas espectaculares, deliciosos pueblos de casas de madera con ventanas cubiertas de flores, vírgenes acantilados, lagos color esmeralda, islas solitarias: naturaleza en estado puro; la inspiración del Edén.
Vale la pena también visitar la Ruta Romántica; desde la villa barroca de Wurtzburg, al norte, las ciudades medievales de Dinkelsbühl o Nördlingen al sur y, por supuesto, la fascinante Rhotemburg, de la cual se dice que es la ciudad más bella de Alemania y que el tiempo se detuvo allí a principios del XVII. Pudimos constatar, absolutamente deslumbrados, que ambas cosas eran ciertas.
Nos sorprendieron también Augsburgo y Munich. Ciudades cosmopolitas, llenas de vida, ambiente nocturno, tiendas exclusivas, buena cerveza, mejor comida y gente afable. Colmadas de arte, museos, teatros. E inmersas en el progreso y la vanguardia...
Sin duda alguna ha merecido la pena detenerse a saborear la romántica Baviera. Callejear por sus empedradas vías, por sus tranquilas ciudades. Dejarse envolver por la armonía de sus paisajes, por la suntuosidad de sus bosques. Acariciar con la mirada sus magníficos monumentos, sus medievales plazas... Sucumbir al encanto de Baviera ha sido un enorme y auténtico placer.
Comentarios
tain
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