Erase una vez, que se era, un lugar verde, lleno de lagos, islas, fiordos, aguas de turba, castillos, abadías, ovejitas, vacas de pelo largo y flequillo, gentes afables, fantasmas y misterios, rica historia, héroes legendarios. Pero ... tal lugar existe, es realidad y no cuento, y se llama Escocia.
Todos los sentidos se desbordan: el oído, porque escuchar el sonido del silencio en la vida rural es un gozada, y escuchar el sonido de la música celta por doquier también; la vista, porque es difícil poder juntar tanto paisaje majestuoso a la vez en un mismo sitio sin flipar; el gusto, porque aunque su gastronomía no es especialmente destacada, tiene suficientes delicias para deleitar al gourmet mas exigente; el olfato, que su flora (y fauna) variada produce tal cúmulo de olores que embriaga; y el tacto, de este sentido no quiero ni oir hablar, que no lo desarrollé yo mucho, la verdad, que me la pasé demasiado tiempo con las manos en los bolsillos (que se me olvidaron los guantes, cachis en la mar).
¿A quien no se la ha caído alguna vez el volante del coche? ¿Quién no ha perdido una lentilla en las gafas de bucear y la ha encontrado al cabo de dos horas en la ceja derecha preguntándose donde estuvo todo ese tiempo? ¿Quién no se ha dejado las puertas de casa abiertas, de par en par, todo un día sin que le hayan robado ni un vaso? Muchos lo tacharían de despistes (o palabras más fuertes), para mi son ... misterios. Os podéis pues imaginar que, en el país de los misterios y fantasmas una se sintiera en su salsa. Que de todos es conocida la existencia del esquivo monstruo del Lago Ness, pero es que Escocia cuenta con fantasmas en cada una de sus esquinas e hipotenusas: los subterráneos de Edimburgo están repletos de almas en pena vagando por ahí, y cualquier castillo que se precie cuenta con su propio fantasma, eso por citar un par de ejemplos.
GENERALIDADES:
Los escoceses, como buenos británicos que son, hacen al revés, o diferente, mas cosas de las que yo creía:
Vale que conducen por la izquierda, lo cual obliga a que cuando nosotros vamos tengamos que hacer los mismo para no montar el pollo, claro. Y menuda gracia tiene el tema que a mi, desde el asiento que me ha tocado en suerte como copilota oficial, se me sube la bilirrubina, la adrenalina, el colesterol (o lo que sea que se suba en estas ocasiones), cada vez que llegamos a un cruce o rotonda y no encuentro ni el volante, ni los pedales donde deberían estar... eso si, el freno de mano ahí, bien colocadito, donde siempre ha estado.
Pero, digo yo, por qué tienen que poner la sal en el bote de la pimienta y viceversa, eh?. Si alguien lo sabe que me lo explique porque me he hinchado de ponerle pimienta a la ensalada, que a ver donde andaban estos benditos el día que Dios explicó que la pimienta va en botes de un único agujerito y la sal en los que tiene varios de ellos.
Y el idioma, ay el idioma, eso no tiene nombre. Que descubrir, a estas edades, que los años de estudio mejor los hubiese dedicado a otra cosa es que es muy durito. Porque bastante le cuesta a una eso del “My name is Peter” y “My tailor is rich”, lo cual no te sirve para nada en el mundo real ya que, en la mayoría de los casos (como el mío), ni te llamas Peter ni tienes sastre rico ni nada de nada. Vamos, como para que, encima, me vuelvan loca con pronunciaciones impronunciables y palabrejas nuevas y diferentes. Por ejemplo, vete tu a saber por qué, lo que hasta ahora yo tenía bien sabido que era un lake, u zea un lago, para los scottish es un “loch”; una mountain ahí es un “ben”; un valley les da por llamarlo un “glen”; y la lista es larguita. Sin comentarios ...
Luego está lo de las medidas, que si millas, yardas, pintas ... bueno, bueno, ahí ya me planto... que soy incapaz de poder deciros las distancias que hemos hecho cuantificadas numéricamente y, mucho menos, la cantidad de liquido elemento cervecero que hemos ingerido. Que entre pintas y medias pintas aquello tenia pinta de que, en cualquier momento, iba yo a perder la noción de tiempo y del espacio, y de que pronto no sabría ni lo que hacia ni lo que decía.
- El territorio:
Las Southern Uplands, o tierras del sur, son las menos conocidas y bastante olvidadas por el turismo. Históricamente ha sido la barrera entre el imperialismo inglés y los rebeldes escoceses, y siglos de guerras y saqueos han dejado su huella en la zona.
Central lowlands, es la estrecha franja central donde vive el 80% de la población escocesa. Ahí se encuentra gran parte de la industria y sus dos ciudades mas importantes, Edimburgo y Glasgow o Glasgow y Edimburgo, que no es mi intención echar más leña al fuego en la rivalidad existente entre ambas.
La zona de los Highlands es La Zona, sin duda la que más me ha gustado.
Paisajes impresionantes en un terreno muy erosionado por los glaciares que dio lugar a sus valles y fiordos característicos. Es una zona bastante despoblada y los 9 hab/km² lo certifican, aunque 8 de ellos debían andar de holidays y borrachera en Ibiza que yo no les vi el pelo.
Las islas son legión en Escocia y se distribuyen en varios grupos: Las Orcadas, Las Hébridas Exteriores y las Hébridas Interiores. Nosotros elegimos visitar Skye, Harris y Lewis. Estas dos últimas son, en realidad, una única isla, aunque cada extremo recibe un nombre, lo cual hace que se hable de ellas como de dos.
- En cuanto a la gastronomía pues, en consonancia con el resto de los precios del país, carilla para nuestros bolsillos (al menos para los míos). De hecho desde que el primer día nos soplaron 12 euros por una hamburguesa, decidimos que mejor visitábamos los supermercados y rellenábamos los huecos del coche con vituallas varias. Así que os podéis imaginar que cuando aparecíamos en los albergues o hostels montábamos un show al desembarcar la despensa privada que nos gastábamos.
Por supuesto, hubo sobradas ocasiones para degustar las comidas del lugar: el plato nacional, el haggis, una especie de morcilla muy rica y contundente; el salmón, el arenque ahumado, los langostinos y, en otras ocasiones, el socorrido “fish and chips” o las “baked potatos”, o patatas al horno rellenas al gusto del consumidor.
- El tiempo: según los lugareños más frio de lo habitual en agosto (mira que bien, que suerte hemos tenido, oye). El imprevisible tiempo escocés nos demostró que encender la chimenea, en ciertos lugares recónditos, puede ser una idea genial para sobrevivir en agosto.
Así que, mientras me llegaban noticias del sol resplandeciente que lucia para la expedición de Irlanda, a mi se me rompía el paraguas de emergencia (que llevaba pero, ingenua de mi, no pensaba usar) nada más sacarlo de su habitáculo el primer día de viaje. Y así me lancé a la empresa, con mi paraguas nuevo en ristre, y con cara cebolla con todas mis capas puestecitas ( polares, gore-tex y botas de heavy invierno), que, de pura cabezonería, me empeñé un par de veces en sacar los brazos al
aire, y ahí aguanté yo como una machota la que me caia encima.
Dentro de ello, de hecho, en realidad nos sonrió la fortuna, que no tuvimos niebla, casi, pudimos ver las costas y las islas nítidamente, y pocas actividades se nos chafaron por cuestiones del tiempo.
- Carreteras: la red que une el tráfico de Glasgow, Edimburgo, Aberdeen e Inverness es buena. Buena parte del resto es estrecha, digo súper estrecha, vamos que más bien de carril único y plagada de millones (o más, que no los conté que para eso ya había bastantes ovejitas salpicando el verde paisaje) de “Passing Place”, que son los lugares en los que poder
retirarse para que pasen los coches que vienen en sentido contrario. Esto os puede dar una idea de la escasa afluencia de tráfico que hay, sobre todo en las islas y en las Highlands.
- Los símbolos de identidad escoceses conocidos por todos son:
- Gaita, único instrumento que ha sido considerando arma, ya que los soldados de las Highland entraban en combate a su son. Hasta en la sopa te tocan la gaita.
- Tartan, tejido a cuadros típico que se usa para la confección de kilt, gorros, etc. Cada clan tiene uno o varios diseños de tartan que lo distingue, y es increíble la cantidad de clanes (y en consecuencia tartanes) que hay, miles, que si McDonals, McLeods, McGraw, y así una cantidad infinita, que los catálogos de tartanes era para verlos. Para los interesados ahí va este link http://www.houseoftartan.co.uk
- Kilt, la famosa faldita escocesa, originalmente una larga manta a cuadros que cubría cuerpo y hombros. Interesados en la moda kilt dirigiros a http://www.hector-russell.com.
- Mas cosillas:
- Es mejor no confundir a un ciudadano de Glasgow con uno de Edimburgo, no llamar nunca jamás inglés a un escocés, never hablar de fútbol, ni de política, ni de religión. De esta forma aseguramos no ofender a nadie en su propia casa. Por lo demás, cualquier tema es libre de poder ser abordado y, aunque para muchos será difícil aceptarlo o creerlo, os aseguro que todavía hay muchas más cosas de las que hablar. Por ejemplo, de baloncesto femenino, de natación sincronizada, del método Tourette (que yo no se lo que es pero hay mucho listo por ahí que si), del método Pilates orientado a la prevención del dolor de espalda, de ballet clásico
... y cosas así que no crean controversia o no le importan a nadie.
- Los ingresos medios son de 22.200 libras anuales, a 1,54 euros mas o menos, podéis haceros una idea de la categoría de los precios a todos los niveles.
- La población es muy reducida, poco más de cinco millones de habitantes a lo largo del territorio, el 80% en las ciudades.
- Los fumadores lo pasarán mal, que no dejan fumar ya en casi ningún lado (ups, se siente).
DATOS PRÁCTICOS:
Alojamientos. Durante nuestra estancia nos alojamos en:
- Albergues SYHA (Scottish Youth Hostel Asocciation): son los que disponen de mejor equipamiento y servicios.
(http://www.syha.org.uk/SYHA/web/site/home/home.asp ). La mayoría de veces teniamos que compartir con más gente, y las habitaciones solían ser separadas, unas para chicos y otras para chicas. Los precios oscilan de 9 a 14 libras.
- Albergues de la “Independent Backpackers Hostels Scotland”. Son algo más básicas, aunque aquí si que suele haber habitaciones mixtas. (http://www.hostel-scotland.co.uk/index.asp). Los precios similares a los SYHA.
- Guest House: En Glasgow encontrar alojamiento económico resultó más complicado, pero a través de www.cafeytren.com conseguimos una Guest House bien situada y con desayuno incluido por 14 libras.
- Bed & Breakfast: únicamente lo usamos en una ocasión, en Ullapool, y nos costó 18 libras.
- Todos los alojamientos, menos un único día, los llevábamos reservados desde España, y ya empezamos a buscar tres meses antes. Aunque podría parecer bastante antelación, incluso así, en lugares como Glasgow, las islas y Edimburgo (el festival atrae mucha gente), no fue fácil.
Desplazamientos. Para movernos utilizamos coche de alquiler que, como éramos cuatro, nos salió unos 225€ por persona los 14 días que lo tuvimos. La gasolina sin plomo cuesta entre 0,91 y 1,03 libras el litro; la diesel es más cara.
Otros. Los desayunos nos los hacíamos nosotros en las cocinas de los albergues, menos los días de “Bed & Breakfast” y “Guest House” que iba incluido, igual que algunas cenas. Las comidas, la mayoría de veces, las hacíamos de picnic allí donde nos pillaba, con vituallas que llevábamos en la despensa del coche.
ITINERARIO
Etapas: Londres-Glasgow-Glen Coe-Glen Nevis-Kyleakin(Isla de Skye)-Drinishader (Isla de Harris)-Stornoway(Isla de Lewis)-Glenbrittle(Isla de Skye)-Ullapool-Inverness-Aviemore-Glendevon-Edimburgo.
Todo empezó en Londres, donde los cuatro integrantes de la expedición nos reunimos para empezar el viaje en nuestro recién estrenado coche de alquiler.
- Tras un trayecto-tirón hasta Glasgow, parando fugazmente por la región de los Borders, fuimos recibidos por el primer escocés que se cruzó en nuestro camino, un recepcionista flipado que para contestar cualquier pregunta (con lo que costaba articular la frase cuestionativa) primero tenias que darle el nº de habitación, el de la Seguridad Social y la lista completa de los reyes godos, y seguro que algo más pero no le entendí nada.
- Tras cambiar la distribución de la mochila, lo del frio arriba y lo del calor debajo del todo y oculto por siempre jamás, nos lanzamos a descubrir Glasgow. Un día fue más que suficiente para descubrir una ciudad que resultó más interesante de lo que esperaba, con su ciudad vieja, los paseos por el río Clyde y su mercadillo dominical “El Barra”.
- De ahí visitamos el Loch Lomond, con crucerito incluido, y llegamos a Glen Coe, donde hicimos varias caminatas ligeras por sus verdes colinas y donde nos alojamos en algo similar a la casita de Heidi en plena naturaleza salvaje y recóndita (Heidi no estaba pero si el abuelito).
Aunque, eso si, cerca cerquita, o sea dos colinas a la derecha, disponíamos del típico pub para saciar nuestra hambre y sed. A la buhardilla que nos tocó, en un reducto de la casita de 200 años, había que trepar con agilidad y presteza, pero nosotros con nuestras rodillas deterioradas, operadas y menisquiticas perdidas, fuimos capaces de sobrevivir y superar la prueba, aunque hubo varios contusionados y heridos leves.
- A continuación, y ya imbuidos del campo, las vacas, las ovejas, los mosquitos y las florecillas, decidimos que, tras la buhardilla del terror, ya estábamos preparados para empresas mayores. Por ello nos lanzamos a subir el pico más alto del Reino Unido, el Ben Nevis de 1344 m (según la fuente podía medir 1342, 1341, en fin que no deben usar todos el mismo metro para medir montañas). Buenas vistas, pero conforme subíamos empeoraba el tiempo y de hecho hicimos cima y apresuramos nuestro descenso (yo llevaba las manos al borde de la amputación de falanges, viva agosto!) .
- A esta hazaña física y demostración de habilidad sin igual, ejem ejem, siguió la ruta en el “Tren Jacobite”, muy frecuentado gracias a la fama que ha pillado por ser el tren de Harry Potter.
Rumbo a las islas, conocidas como las Hébridas Exteriores, hicimos un alto en el castillo Eilean Donan, donde se rodaron varias escenas de “Los Inmortales”, precioso castillo en un islote unido a tierra por un puente donde me parecía estar viendo a Christopher Lambert y Sean Connery a través de las ventanas.
- Ya en Harris-Lewis comprobamos que son islas barridas por el viento, poco pobladas, en las que hay supermercados que son camiones frigoríficos (como os lo cuento, que nosotros anduvimos persiguiendo uno por las angostas carreteras hasta darle caza para explorar sus misterios, y de todo tenían, si señor), de religiosidad extrema, y dedicadas a la confección de tweed, a la pesca y al petróleo. Se habla mayoritariamente el gaélico, de origen irlandés. Sobre todo Harris, ofrece unos paisajes espectaculares e insólitos, con sus suelos de turba y sus playas de arena blanca y aguas azul turquesa en las que tan sólo un loco se bañaría sin neopreno de, al menos 10 mm o mas, una lástima. En Lewis se encuentra el vestigio prehistórico más conocido de Escocia, los Menhires de Callanish. En ambas islas, las vías de carril único, que os mencionaba antes, llegan a su máxima expresión.
- De vuelta de las Hébridas Exteriores un hecho insólito trastoco nuestras vidas tránsitas de paz y recogimiento después de los días alejados de multitudes: el coche nos desapareció en pleno trayecto marítimo a bordo del ferry que une Tarbert (Isla de Harris) con Uig (Isla de Skye).
Todos habríamos jurado que habíamos entrado en el ferry en coche, descendido de él y disfrutado de una linda travesía para, una vez finalizada, volver a ascender y retomar la ruta. Pero... hete aquí que, arribados al puerto de destino, no encontramos signo alguno de vehículo en el lugar mismo donde lo habíamos dejado. Cuando nuestras mentes volátiles andaban ya echando humo tejiendo hipótesis que explicaran el misterio (nos lo han robado, ups, pero cómo; lo han bajado los marineros, ups, pero sin las llaves que raro; habrá entrado en otra dimensión y está ahí mismo pero dentro de un agujero negro ... y ahora donde vamos sin el cepillo de dientes?) un marinero 4x4, que se percato de nuestras caras bobaliconas y estupefactas y debía estar acostumbrado al hecho, nos indicó con su dedo índice el techo, en el cual nuestro coche, junto con un montón más, estaba ocupando el mínimo espacio posible elevado por una plataforma móvil. Claro, todo ello venía perfectamente explicado y documentado, en no se que papel que, al parecer, nos habían dado y que todavía andamos buscando.
Ya en la isla de Skye, y con el cepillo de dientes a salvo en nuestras manos (que alivio da saberse poseedora de un licor del polo listo para el uso) descubrimos las maravillas de esta isla, pegada a la isla principal-continente, por un puente: la península de Trotternish y las Colinas de Cuillin, principalmente, son un regalo para los sentidos.
- Después de hacer el sendero del circo “Coire Lagan”, abandonamos la isla para proseguir viaje y visitar el precioso pueblo de Plockton, desde el que hicimos una excursión para ver focas (de la especie animal).
Te devolvían el dinero si no se veían, pero no hizo falta, que vimos, y muchas. De ahí subimos hasta el pueblo pesquero de Ullapool, donde casi tenemos que dormir haciendo compañía a las gaviotas. Pero quiso la buenaventura que, in extremis, hallásemos techo bajo el que refugiarnos. Debo deciros que este era el único punto en el cual no llevábamos nada reservado,
afortunadamente el resto lo teníamos asegurado, menos mal. El camino hasta allí es precioso, de fiordo en fiordo y cruzando el fascinante Glen Torridon.
- De Ullapool subimos hasta Point of Stoer y nos deleitamos, frente a la isla de Handa, paraiso de aves, con las especialidades en pescados de la zona, para proseguir viaje hacia Inverness, nuestra siguiente parada. Una ciudad cuca situada en el extremo norte del “Great Glen”, la falla que divide Escocia hasta Fort William y que contiene el Lago Ness y
su monstruo.
- La búsqueda del monstruo resultó infructuosa (ohhhhh), a pesar de que todos los barcos del lago van equipados con sonar y radar listos para cualquier manifestación. Pero ahí no se presentó monstruo alguno y el capitán del barco me decepcionó mucho al confesarme que el no lo había visto nunca (jo, mi gozo en un pozo). De lo que no cabe duda, eso si, es de que a costa de Nessie hay montada una gran infraestructura a base de viajes en barco, tiendas y museos entorno al lago. Luego nos fuimos al castillo-palacio de Cawdor, con la esperanza de tener más suerte con algún que otro fantasma.
- Decepcionados por la falta de apariciones de ultratumbas y mostruos, nos fuimos al Parque Nacional Cairngorm, tomando como base de estancia el turístico pueblecito de Aviemore.
Se trata de uno de los dos parques naturales de Escocia. Es otro de los grandes centros turísticos y se reúnen, sobretodo en Aviemore, grandes multitudes de guiris nacionales y extranjeros. Como el tiempo andaba movido hicimos algún que otro paseo por la parte baja, que la alta estaba intratable, y visitamos el Safari Park de Kincraig, donde vimos algunas de las especies típicas.
- En julio y agosto en las Highlands se celebran los “Highlands Games”. Pues quiso el destino que en nuestra ruta se cruzara la celebración de Ballater. Y allí nos fuimos a verlos el día en cuestión.
Se trata de un conjunto de competiciones deportivas completado con bailes y gaitas. Todo ello se hace en un gran campo donde cada prueba tiene su espacio, por lo cual se dan varias actividades a la vez. En estos juegos igual hacen lanzamientos de martillo, como que se ponen a tirar un cencerro sobre sus cabezas (a mi me parecía una locura total, pero ningún contendiente fue afectado por la caída del instrumento, lo cual no me explico yo), como que cogen un tronco con una mano haciendo equilibrios para darle la vuelta, como que hacen grupos de unos 10 para tirar de una soga y ver quien es más bruto. También te tocan las gaitas, te bailan y hacen carreras de sacos, de velocidad y de largas distancias.
En fin, que si tenéis la ocasión es un evento altamente recomendable y bien vale un alto en el camino.
- Ya encaminándonos hacia las zonas más concurridas, visitamos Stirling, con su castillo tan chulo y sus monumentos, como el de William Wallace (creo que todos recordareis a Mel Gibson corriendo en faldas por los montes, aunque la realidad dista mucho de la ficción).
Muy interesante resultó la Falkirk Wheel, un ascensor para barcos que es el centro neurálgico de los canales que unen
Glasgow-Inverness-Edimburgo. Esta maravilla tecnológica transporta barcos arriba y abajo para salvar el desnivel existente, utilizando la energía de ocho tostadoras (???, yo es que me quedo aluciná con lo que me cuentan a veces).
Desconozco la marca de tostadora que tomaron para esta afirmación científica, pero no me lo explico, que mi Moulinex “Sensotoast” al nivel cinco sólo las deja doraditas...
- Ya en Edimburgo, punto final de nuestro viaje, nos encontramos con una ciudad preciosa en plenos festivales, donde tuvimos un encuentro, breve pero intenso, con Maria Jesus, de Madrid, que me hizo mucha ilu. Había yo oído hablar mucho del Festival de Edimburgo, pero si no lo veo no lo creo. Menuda movida!. En realidad es un cúmulo de festivales. Los principales son el Festival Internacional, el Festival Fringe y el Military Tattoo, pero hay muchos mas distribuidos por toda la ciudad. Cada
esquina que doblas te desvela un montaje, y otro, y otro ... teatro, cine, actuaciones musicales, bueno un montón de cosas, claro que, para disfrutarlas en toda su intensidad, es necesario un buen dominio de la lengua (el inglés, digo, que cualquiera sabe en que estareis pensando).
También las calles están tomadas por todo tipo de actividad, que si un conjunto ruso danzando, que si un comediante por aquí y por allí, trapecistas, un gaitero haciendo peña con un conjunto de batucada ...
Una de las ofertas más interesantes es el “Military Tattoo”, cuyas entradas están vendidas con dos años de antelación, decían, aunque se consiguen entradas en la reventa a buen precio, de hecho a nosotros nos fue la mar de fácil. La primera vez que oí hablar de ello, pensé, vaya rollo patatero, un desfile de tatuajes militares. Pero claro, como la incultura hay que llevarla con dignidad, y como tanta importancia le daban al asunto, hubo que investigar. Y resulta, que no tiene nada que ver con los tatuajes, que lo sepáis, que se trata de una “exhibición militar”.
En la explanada del castillo, y durante casi dos horas, desfilan bandas militares de música, algunas venidas incluso de lejos (Jamaica, Nueva Zelanda ...). A priori puede parecer algo plasta, lo se, pero el espectáculo es variado, lleno de humor (que se entiende sin palabras), desfiles que impresionan por la organización, menos organizados como el de Jamaica que no pudo desvincularse totalmente de su ritmo caribeño, danzas, cantos... y, claro, gran carga emocional. Casi se me caen las lagrimas al oír las mas de cien gaitas que sonaban a la par. En fin, que a mi me encantó y emocionó mucho. De hecho, hasta cuando nos hicieron levantar a todos al toque del himno nacional, parecía yo la reina Isabel toda tiesa como una estaca (sentida y tierna que es una).
Festival grandioso en su conjunto y una ciudad espectacular, con su castillo dominándolo todo, la Royal Mille artería de Old Town, Princess Street la calle comercial más importante, Carlton Hill, Holyrood, etc.
Y, caminito al bus que nos llevaba al aeropuerto, la lluvia vino a despedirnos haciendo apresurar nuestros pasos por las empedradas calles de la Old Town.
Y, claro, como no, el vuelo de vuelta a casa un London-Ibiza en Easyjet toda una tortura psicológica porque, como va siendo costumbre, detrás mía iba el niñato gracioso más macarra de una panda de graciosos que se pasó el vuelo bebiendo, pateándome el asiento y gritando como un energúmeno porque deben ser sordos todos sus amigos o algo así. Y, digo yo, que para estos casos no debería haber paracaídas de emergencia?.
Que menuda cruz es esto de los vuelos de bajo coste, que ya parecen las pateras de la aeronáutica, que voy a tener que hacer yo lo que la Pituca Castellón, a saber, esperar que el vuelo sea mas caro para asegurarme el buen servicio y la comodidad del vuelo. Y es que hay que tener clase, y no como otras que se van a lo más barato, y si está de oferta mejor que mejor.
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Los que hayais conseguido llegar hasta aquí os habreis podido dar perfecta cuenta de lo escueta y abreviada que me ha salido la crónica, en consonancia con mi personalidad breve y concisa... a pesar de lo que dicen por ahí de que no se resumir. Una vez mas se demuestra que eso es totalmente falso y que soy capaz de resumir como la que más... ala.
Y con tanto abreviar me he dejado mil cosas en el tintero. Así que si hay por ahí alguien interesado en el tema y que se haya quedado con dudas ... pues aquí estoy para contestar lo que sepa.
Comentarios
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