Somiedo. Un regalo de la naturaleza

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Un día a Julen, bilbaino de pro con raíces asturianas, se le ocurrió mandar a la lista un enlace de su tierra familiar, como quien no quiere la cosa... y la web era tan bonita, que en menos de lo que canta un gallo, nos juntamos unos cuantos y allá que nos fuimos.

Esta es la famosa web que encendió la chispa de hacer una escapada http://www.winkart.net/somiedo/

El parque Natural de Somiedo está declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera y donde el Oso Pardo, en peligro de extinción, aún sobrevive.

Viernes. Punto de encuentro: Pola de Somiedo.

Largo viaje desde Madrid con su atasco de salida y tras más de cinco horas, llegamos a Somiedo, no sin antes pasar por los reinos de Babia. Como siempre íbamos llegando en tandas y mientras se esperaba al resto, sidriña una detrás de otra acompañada de charletas varias, que nunca faltan. Los últimos se pegaron un buen palizón desde Barcelona llegando ya muy entrada la noche, pero aún así pudieron cenar algo.
Julen nos buscó el alojamiento: Hostal Cesareo. Estas fueron sus palabras:

"Hay una pensión en Pola de Somiedo que está bastante bien en relación calidad-precio, y es de las pocas donde dan comidas a los que están hospedados. He llamado y me han dicho que solo tienen tres habitaciones dobles libres para esas fechas (seis personas)”, y aparte en el piso abuhardillado tienen una habitación con diez camas (tipo albergue)".

Precios:
Habitación doble: 30 euros por día (con baño en la habitación)
Habitación de 10 camas: 9 euros por cama al día

La pensión está totalmente reformada de hace pocos años, también tienen bar y está en el mismo pueblo, tiene aparcamientos y es bastante cómoda y los dueños son muy majos. La comida es casera, y la carne es del ganado de los dueños que también son ganaderos”

Así que ni cortos ni perezosos, hicimos nuestras reservas en el hostal. Las habitaciones dobles estaban muy bien, y la de diez también, esta era como la habitación de los siete enanitos de Blancanieves, las camas de madera alineadas en un espacio abuhardillado, como en un cuento. La única pega era el baño, que estaba muuuyyyy abuhardillado y tenías que agacharte para entrar, y para ducharte era un cachondeo, y sino, que se lo digan a Joseba... jejeje. Cómodo, lo que se dice cómodo no era, pero si vas con buen sentido del humor, te puedes echar unas cuantas risas a costa de la bañera. Muy divertido.

Lo bueno es que como en el grupo había varias habitaciones dobles, nos organizamos para utilizar todas las duchas y la cosa fue bastante ágil.

Cuando ya habíamos llegado casi todos, Julen nos llevó a cenar al Mesón Urogallo, aunque muchos lo llamaron el Uruguayo, que en esta kdd no había manera de llamar a las cosas por su verdadero nombre..jejeje. La cena fue tremenda, entrantes de embutidos de la zona, cecina, queso, jamón, chorizo de vaca (buenísimo), calamares, paté de centollo (creo) regadas con frascas de vino. Todo estupendo. Y de segundo una carne que estaba tierna y deliciosa, hubo de todo, entrecots, solomillos.... en tal abundancia que muy pocos fueron los que pudieron con todo. Algunos incluso pedimos un segundo cada dos porque con los entrantes ya estábamos llenísimos.

Y el postre fue la guinda, donde reinó la cuajada ¡madre mía!!! Aquello no es que estuviera bueno, estaba tremenda, no había probado una cosa así en mi vida ¡que rica!!!!

La cena vino a costar unos 20 € por persona.

Después de cenar dimos un pequeño paseo para ayudar a la digestión, pero no fue suficiente, habíamos cenado demasiado ¡que triperos que somos!!!!

Sabado. Ruta por la braña de La Pornacal

A las nueve de la mañana más o menos, ya estábamos todos dispuestos a aprovechar bien el tiempo. Cogimos los coches y fuimos hasta Villar de Vildas, por una carretera en la que pudimos disfrutar mucho de los paisajes de Somiedo, hasta la central eléctrica era bonita. Todo verde espeso, que aquí no hay sequía o al menos no lo parece y era una gozada. Fuimos pasando por varios pueblitos hasta llegar a Villar de Vildas, donde dejamos todos los coches.

Julen, que es un cielo de itakeño, nos había reservado una sorpresita para el hamaiketako, que nos empeñamos en llamarlo el jamakuko, y llevaba un cargamento de chosco, chorizo de vaca, queso, bollos preñaos... un almuerzo de espectáculo, con su vinito y todo. Así que las viandas las fuimos repartiendo en las mochilas y con cara de felices emprendimos nuestra ruta por la braña de la Pornacal.

Teníamos por delante unos 7 km.

Comenzamos a caminar y el grupo ya fue haciendo pequeños grupos por ritmos de andar, unos más rápidos que otros, que en la pandi hay unos cuantos lesionados de rodillas, así que cada uno a su ritmo, camino arriba y charlas todas las del mundo.

El paisaje era una maravilla, rodeados de montaña verde y pastos que curiosamente los estaban regando automáticamente, así que si había sequía desde luego no se notaba, porque estaba todo de un verde que daba gusto ¡que pastos!!!! Así estaba la carne de deliciosa. Una ruta preciosa.

Después de una larga caminata llegamos a las primeras cabañas de teito, refugio de los ganaderos ¡que bonitas!!! Construidas con piedra y las techumbres de escoba, que algunas las estaban renovando y se veía el contraste de las escobas secas y las nuevas verdes y tiernas, era precioso, tenía razón Julen cuando decía que era como la aldea de Axterix. Un montón de cabañas, tan peculiares y tan lindas, con ese paisaje de pastos y montañas rodeándolas que aún tengo esa visión en la retina.

Junto a las cabañas había una fuente donde hicimos una paradita para refrescarnos y rellenar las botellas de agua, recuperar un poco de aire y de nuevo en marcha, que aún no había acabado la caminata.

Emprendimos de nuevo el camino a lo largo de quizás otra hora hasta llegar a otro núcleo de cabañas de teito con las vacas pastando alrededor y el riachuelo dando aún más encanto al paisaje y animándonos el sonido del agua que corre por el Pigüeña ¡que maravilla!!!!

Al final del caminos nos acomodamos en una buena sombrita y allí montamos un jamakuko que era la envidia de cualquiera, con productos de la tierra, nos pusimos morados, añadiendo esta digestión a la que aún estábamos haciendo de la noche anterior..... yo llevaba en mi cuerpo un par de kilos de más en menos de 24 horas.

Tras el descanso, media vuelta al punto de partida. El regreso fue más ágil, se notaba que era cuesta abajo y llegamos en menos de las dos horas que tardamos en la ida.

Comimos en Villar de Vildas, en el restaurante del Hotel La Pornacal, donde nos pusimos hasta arriba de fabes, que estaban de muerte, y pote de borrajas, esto sólo de primero, que aún faltaba el segundo: unos guisos de carne que estaban de rechupete y de postre arroz con leche. Todo buenísimo!!!! Añadiendo otra digestión más a las anteriores.... uffff, mi estómago empezaba a pasarlo mal porque no me daba tiempo asimilar las comidas y el colesterol por las nubes.

El precio creo que fueron 15 € por cabeza.

Nos sentíamos todos tan atiborrados de tanto comer que cuando terminamos el banquete no podíamos con nuestro cuerpo, tampoco habíamos dormido mucho, así que enfilamos carretera y buscamos una praderita de camino a Pola de Somiedo, para echarnos una siesta y recuperarnos un poco. La encontramos en seguida y ni cortos ni perezosos, sacamos los pareos y mantas de los coches y nos tumbamos a la fresca a echar una cabezadita. Y tras una horita o así, algo más despejados, de nuevo volvimos a los coches para ir a la feria de Belmonte. Julen nos contó que en esa zona hay, digamos, un grupo étnico, que son los vaqueiros, ganaderos trashumantes con una identidad propia y que a lo largo de la historia se les ha tratado como apestados y se les ha marginado.

En Belmonte disfrutamos de un pequeño mercadillo donde algunos compraron miel, aguamiel, bolsos, vimos artesanía y escuchamos canciones típicas de allí. Y fotos, of course, que no falten.

De allí a refrescarnos con unas sidriñas y media vuelta al anochecer para Pola de Somiedo, donde tras una ducha salimos a cenar nuevamente al Urogallo, pero hoy estábamos tan llenos, que sólo pudimos con unas ensaladas, fruta y cuajada, que estaba tan rica que otra habría caído.

Domingo. Valle del Lago y Lago del Valle.

A las 9.15 ya estábamos repartiéndonos en los coches con destino a un pueblito llamado Valle del Lago. Carretera de montaña con unas vistas magníficas, unos 9 km de subida. Desgraciadamente se veía en una de las montañas un pequeño fuego, que confiamos que estuviera controlado y fuera pequeño.

Llegamos a Valle del Lago, un pueblito lleno de alojamientos rurales con una pinta estupenda, a cual más bonito. Allí dejamos los coches y otra vez reparto por las mochilas de las viandas para el jamakuko (hamaiketako). Destino: el Lago del Valle. Unos 6 km de subida y casi todos dispuestos a emprender la marcha, pero hoy se quedaron algunos sin poder venir, que las lesiones en Itaka se resintieron del día anterior.

El camino no hace falta decir que era precioso, rodeados de montañas, una gozada y y un regalo a la vista, aunque la subidas de hoy parecían más empinadas que las de ayer y había agujetillas en las pantorrillas. Pero se hizo y a buen ritmo. La llegada al lago fue .... los ojos se nos hacían chiribitas, llegábamos bastante acalorados, que es agosto y el sol apretaba de lo lindo, así que ni cortos ni perezosos, unos cuantos nos pusimos los bañadores.... ¡y al agua patos!!!!! ¡que rica!!!!! Y que fresquita, que gustazo y que bien nos quedamos. Había como una pequeña mini playa donde nos pudimos cambiar y medio tumbarnos al sol (más bien sentarnos). Aquel momento fue momentazo, lo gozamos pero bien. Y ya fresquitos a disfrutar del hamaiketako: chosco, chorizo de vaca, vinito ¡que bueno estaba todo!!!!!

Tras reponer fuerzas y alimentarnos, regresamos sobre nuestros pasos para ir a comer ¿comer otra vez? Pues si, que estamos en Asturias. A las 14.30 más o menos llegábamos a Valle del Lago, donde Julen había reservado para todo el grupo en el restaurante del Hotel del Valle. Un menú que estaba de rechupete: garbanzos con chorizo... ¡buenísimo!!! La peña repitiendo. Escalopes al cabrales... ¡mmmmmm!!!! Sin palabras.

Y arroz con leche y orujitos varios. Precio: 16 € por cabeza.

La maquinaria estomacal parecía empezar a estar acostumbrada, pero nuevamente la banda pidió siesta y suerte la nuestra que justo detrás del restaurante hay un jardín con un césped que nos llamaba a gritos. Y allí desenfundamos pareos y mantas y más de uno cayó en los brazos de morfeo. Pero el finde llegaba a su fin y tocaba regresar a Pola de Somiedo para recoger las maletas.

Bajamos por la montaña y el paisaje volvió a encandilarnos, que la luz de la tarde tiene un nosequé que hizo que lo que vimos de mañana fuera diferente a lo veíamos de tarde.

Al llegar a Pola descubrimos que habían montando una feria bastante grande y debe de ser importante por la cantidad de coches y gente que estaba llegando, aquello estaba lleno de caballos y por lo visto se hacía una cata de productos gastronómicos, pero para la mayoría llegó el momento de las despedidas, cada mochuelo a su olivo, con una penita que no os cuento. Julen, que es demasiado y lo bien que nos ha cuidado, nos trajo de sorpresa unas empanadas para que tuviéramos cena al llegar a casa.

Cuando pasamos el Puertu, me sentía por un lado con pena, porque había estado tan a gusto y había disfrutado tanto, que no quería irme, pero por otro lado me sentía super satisfecha por el deleite que había significado estar en Asturias y aún más acompañada de itakeños. Ha sido un fin de semana encantador, lleno de naturaleza y una gastronomía de infarto, con un anfitrión que me siento muy en deuda con él porque nos ha cuidado con mucho cariño y nos ha enseñado una tierra que yo ya estoy deseando volver y que creo que el año que viene, cuando Julen vuelva a su casa asturiana, tendremos que reservar nuevamente el hostal al completo, porque me parece que repetiremos, que esa zona es increíble y no nos cansaremos de ir las veces que sean. Yo ya estoy deseando volver. Me lo he pasado genial, super agustito con todos, me he reído mucho y caminado aún más, comido de lo lindo y en estos momentos deseando que colguéis fotillos en la web.

A todos un besazo muy fuerte y a Julen un agradecimiento de todo corazón.

Hostal Cesareo. Dispone de aparcamiento propio. Teléfono 985 76 39 58 / Mail: somiedo@msm.com

Presupuesto aproximado de un finde.

Coche desde Madrid con 4 ocupantes: 20 € persona
Primer fondo común para cena viernes: 30 €
Segundo fondo común para comidas: 20 €
Tercer fondo común para comidas: 16 €
Dormir en habitación de 10: 18 €
Desayunos: 3 €
Total: 107 €

Fecha: 
August 2005
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