De San Francisco a Disneylandia

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SAN FRANCISCO

Los Barrios:

De los visitados me quedó con Misión y Castro. Quizás por el ambiente, quizás por lo pintoresco de algunas de sus casas, estos barrios me gustaron. En misión está la misión Dolores origen de la fundación de San Francisco. Castro, centro de la comunidad gay, es un barrio desenfadado (por sus tiendas y gentes).

En Haight Ashbury encontramos el contraste de casas imponentes (mansiones de ricos) al más puro estilo de San Francisco alrededor del Buenavista Park (desde el que se divisa una buena panorámica de SF), y la calle Haight, un día centro de la movida hippy, hoy calle llena de drogadictos y vagabundos.

Nob Hill con sus empinadas cuestas es un espectáculo, viendo los coches que circulan por sus calles subiendo y bajando. Merece la pena coger un tranvía en la intersección de Powell Street con Market (y asi de paso vemos como les cambian de sentido), llegarse hasta California Street (si puede ser sujetos por la parte exterior del tranvía), y coger el tranvía que baja por esta “empinadísima” calle.

En el Distrito financiero me quedó con la Transamerica Pyramid Tower, la cual no se puede visitar, pero que es una de las imágenes estándar de San Francisco. El callejeo por el Downtown también es interesante, comprobando el contraste entre los opulentos rascacielos y la cantidad de mendigos (sobre todo negros) que hay en las calles.

North Beach es el barrio italiano de San Francisco. Hay dos atracciones: la Coitt Tower (buenas vistas de San Francisco), y la catedral de San Pedro y San Pablo, en cuyos parques aledaños descansa la gente.

Chinatown es especialmente pintoresco porque todo el mundo habla chino, los mercados son chinos, los templos son chinos y las tiendas son como las de los chinos de aquí.

En Russian Hill encontramos el espectáculo de la Lombard Street. La calle es tan empinada que los coches solo pueden bajarla y está construida en zigzag. Es un espectáculo tanto bajarla en coche, como ver a otros como la bajan.

Fisherman´s Wharf es un barrio lleno de comercios. A la vez es el puerto del que parten algunos ferries y cruceros (por ejemplo el de Alcatraz). Pier 39 es un muelle convertido en calle comercial que acaba en un Tio Vivo. La mejor sorpresa la encontramos por la parte de atrás de las tiendas donde una colonia de leones marinos descansa placidamente. Al final de Fisherman´s Wharf está Ghirardelli Square, antigua fábrica de chocolate, ahora centro comercial (donde también se vende chocolate). Entre Pier 39 y Ghirardelli existen numerosas tiendas, y varios puestos de comida callejera (pescaditos y demás, muy ricos, oiga)

Los parques:

En el Buenavista Park, se puede pasear a gusto y se tiene una excelente panorámica de la ciudad. En general está lleno de gente paseando a sus perros, pero como en cualquier parque de USA se pueden observar también a las ardillas corriendo.

Golden Gate Park es sin duda el pulmón de la ciudad. El parque es enorme y se accede a él desde Haight Ashbury. En el interior se encuentre el jardín de té japonés con su pagoda, cuya entrada hay que pagar. También destaca el conservatorio de flores. El parque acaba en el océano, otro incentivo para recorrérselo.

La bahía:

Está comunicada con la ciudad a través de varios puentes. El más conocido es el famoso Golden Gate. Llegando al principio del mismo destaca por su grandeza y color (rojo). La vista a su pie es espectacular, con la costa, del otro extremo de la bahía, y Presidio (antigua prisión) bajo el mismo, a este lado. Quizá el Bay Bridge sea más grande pero el Golden Gate irradia una magia especial, con su color, con las vistas que proporciona, con los turistas y las bicis atravesándolo. Es un símbolo de SF que no defrauda.

Al otro lado de la bahía podemos coger un autobús a Sausalito, hermoso pueblo costero, con mansiones encaramadas a la montaña, otras construidas en la misma playa en el punto en el que el mar rompe. Precioso puerto, restaurantes y tiendas de primer nivel. Un placer de paseo, un placer de comida. Para la vuelta, cogeros el Ferry que os devuelve a Embarcadero (al otro lado de Fisherman´s Wharf). Disfrutareis de extraordinarias vistas de Alcatraz, el Golden Gate, y el Skyline de SF.

Los tranvías:

Hay de dos tipos. El histórico y típico es el que sale de la estación de Powell (intersección Powell con Market). El viaje cuesta 3 dolares (que se pueden pagar en el mismo). Esta línea está muy masificada por los turistas que la cogen. La experiencia vale la pena, sobre todo si vas en la parte de fuera del tranvía. Espectacular es cambiar de tranvía en California Street y lanzarse cuesta abajo.

El tiempo:

Mención aparte. SF es una ciudad fría. En Julio pasamos mucho frio. Además tendréis que acostumbraros a levantaros con el día nublado. Con un poco de suerte a media mañana despejará, y por la noche las nubes bajas volverán.

EL BIG SUR

Entre San Francisco y Los Ángeles se extiende un terreno, escasamente habitado, donde predominan los acantilados grandiosos, las playas escondidas y la fauna marina en estado puro. Esto es el Big Sur. Una serpenteante carretera recorre esta franja junto al mar, es la HighWay 1.

El recorrido por el gran sur puede empezar en Monterrey, preciosa ciudad junto a la costa del Pacífico, en cuyos acantilados empezaremos a ver ya Pelicanos, Gaviotas, Focas y Leones Marinos. En la misma península de Monterrey comienza un camino de 17 millas que va bordeando la costa (y cuyo acceso hay que pagar). Vale la pena. Encontrareis numerosos puntos en los que deteneros a sacar fotos, observar los leones marinos y las focas, o las aves, o los islotes cercanos, o incluso las ardillas, y, alguna afortunada, pudo ver incluso una ballena a lo lejos..

La siguiente parada interesante es en Carmel, donde podréis encontrar a Fray Junipero Serra (su tumba, su estatua, su celda), a la sazón fundador de California, a partir del establecimiento de la misión de Carmel. Creo que merece la pena una visita por lo menos para conocer una misión por dentro (y esta especialmente interesante).

Seguimos avanzando hacia el sur y nos detenemos en Point Lobos, otro extraordinario observatorio de la fauna marina. Daros el placer de realizar el recorrido circular y sentaros en uno de sus bancos a ver las bandadas de pájaros pasar ante la mirada impasible de los leones marinos.

Si seguimos descendiendo a travesaremos el puente Bixby (con un arco enorme) antes de llegar al encantador pueblo de Big Sur. No está junto a la costa, si no en la parte interior dentro de un bosque pobladísimo, y junto a él, transcurre un riachuelo de aguas cristalinas. El más puro enclave natural para un pequeño pueblo. Gentes hiperamables, sin prisas, un remanso de tranquilidad y belleza natural.

Tras numerosas paradas, seguimos avanzando dirección a Santa Barbara, tratando de encontrar la playa Pfeiffer, con su cascada cayendo a la playa. No es fácil llegar hasta ella, y en nuestro caso fue un intento vano.

SANTA BARBARA y MALIBÚ

Poco os podemos contar de Santa Bárbara, donde apenas pasamos noche y tuvimos el tiempo justo de acercarnos a su malecón y observar desde alli la línea de costa con sus bellas playas. En el interior de la ciudad, las calles con casas bajas de color blanco, de las que colgaban banderas como la de España (supongo que la bandera local tendrá los mismos colores).

Esta parte entre Santa Bárbara y Malibú transcurrió la mayor parte en autopista, y en algún momento pudimos desviarnos para acercarnos al mar. Existen numerosas playas de arena junto a las cuales se han construido casas de dos pisos (lejos de los enormes rascacielos de algunas playas españolas) que prácticamente están sobre la playa. No hay paseos marítimos.

Llegando a Malibú pudimos ver delfines en el mar, y otros bichos de negro que montaban sobre tablas blancas dispuestos a remontar las olas. Son los surferos. No es un tópico, si no una realidad, y en esta parte de California, levantarse temprano y “hacerse unas olitas” es una costumbre muy extendida (como pudimos comprobar).

Momento para el recuerdo en Malibu. Llegamos a la hora de desayunar, y nos acercamos a un muelle de madera que entraba sobre el mar. Nos aprovisionamos con el típico desayuno americano compuesto de café extralargo (y extrasaqueroso), bocata de tortilla, nos sentamos en uno de los bancos del muelle, y empezamos a desayunar mientras observamos la playa, los surfistas y un tímido sol que empezaba a despuntar. No me olvido del vigilante del decorado que habían montado para una serie de televisión en el lugar. Había vivido en Torrejón.

VENICE y SANTA MONICA

Al llegar a Venice, empezamos a tomar contacto con la california playera en otra extensión. Un enorme paseo asfaltado va serpenteando por el borde de la playa, y por el circulan los californianos en bicis o patines.

No obstante, nosotros iniciamos nuestro recorrido buscando los canales que Venice, de California, tenía a semejanza de la Venecia Italiana. Estos aparecieron bordeados por bonitas casas unifamiliares con su correspondiente jardín, con unos patitos que se acercaban a los transeúntes en busca de comida, y algún que otro puente.

Posteriormente, volvimos al paseo de la playa, donde innumerables transeúntes paseaban junto a las tiendas de ropa, bebidas o los músicos/artistas callejeros. Detrás una comisaria de policia, más allá un jardín de palmeras, casi al final, la playa. En el paseo no falta el gimnasio al aire libre. Todo un espectáculo.

En la playa no pudimos resistir la tentación de bañarnos en el pacífico, aunque nos confundimos y nos metimos en la zona de surfistas, lo cual supuso que un “vigilante de la playa” (lamentablemente no era ninguna Pamela Anderson) nos llamase la atención, eso si, muy amablemente.

La tarde era para Santa Mónica. Metimos el coche en un parking y nos dispusimos a pasear por la calle comercial en 3rd Street Promenade. Buen ambiente, muchas tiendas y el típico puesto de perritos al que no pudimos resistirnos.

Seguimos nuestro paseo dirigiéndonos al parque Palisades situado justo frente a la playa, y desde el que se divisan las casas en primera línea de playa, la propia playa, el pacifico al fondo y la gran noria del muelle de Santa Mónica. Si, porque en este muelle hay un parque de atracciones a lo largo del mismo, con una noria prácticamente sobre el mar.

BEVERLY HILLS / HOLLYWOOD

Iniciamos nuestra visita a la tierra de las estrellas y los famosos del mundo del celuloide tomando Sunset Boulevard desde su inicio en Santa Monica. Esta calle termina en Hollywood y atraviesa Bel Air y Beverly Hills. Incluso pasa por delante de la UCLA (Universidad de California).

Y, si, las mansiones impresionan. No tiene mucho que ver con el resto de la ciudad pero, viven bien esta gente. Nos perdimos un poquitín por Bel Air y luego tratamos de hacer el recorrido de las casas de las estrellas, viendo donde han vivido o viven algunos de nuestros iconos cinematográficos. Finalmente, terminamos parando al principio de Rodeo Drive.

Rodeo Drive, calle de tiendas lujosas, convertida en paseo de turistas. Alguna tienda curiosa, especialmente bonito la entrada de Vía Rodeo (calle peatonal), al final de la calle, con sus cafés elegantes y ultralujosos. Al fondo el histórico edificio de la MGM.

Para la última parte de la noche dejamos Hollywood. Hollywood es una calle normal, con muchas tiendas y restaurantes. Destacan por encima del resto de edificios el del teatro chino y el del centro Kodak. Por lo demás, invertimos la tarde paseando por el paseo de la fama, buscando la estrella de nuestros famosos preferidos. En el teatro chino se hallan las huellos de alguno de los icónos de la industria del cine, y algunos no pudimos resistir la tentación de tocar sobre sus huellas. A lo lejos, por encima de los edificios, veíamos el archifamoso cartel. Obtener una buena foto no es sencillo. Nosotros llegamos a ir a un punto en el que se observaba perfectamente. Solo fallamos en la hora. A primera hora en California, las colinas están cubiertas por nubes, y esta no era menos.

DISNEYLANDIA

Hubiera preferido ser un niño y cumplir el sueño de visitir a mis ídolos (infantiles) en Disneylandia. Como eso fue imposible, no quise perder la oportunidad de ir a Disneylandia, y cumplir mi sueño infantil, ya de adulto.

Por eso, aunque en Disneylandia existen las típicas atracciones espectaculares (montañas rusas, viajes acuáticos, etc ...) de cualquier parque temático del mundo, nosotros preferimos centrarnos en aquellas que como “niños” más nos hubieran ilusionado. De esta manera, pasamos el día recordando en sus atracciones cuentos como Pinocho, La bella durmiente, Alicia en el país de las maravillas, etc ... o paseando por Toon Town saludando al Pato Donald, Goffy , Micky Mouse o Pluto, o viendo obras musicales, en vivo, como la de Blancanieves y los 7 enanitos.

Por la tarde, hacia las 20:30, por la calle principal de Disneylandia, un desfile de carrozas con todos los personajes, es un colofón impresionante. El desfile reúne a la gente, que disfruta de los personajes que pasan bailando y cantando, y que posteriormente invade estas calles, dándoles un ambiente increíble.

Fecha: 
February 2009
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