No tiene sentido entender este viaje sin empezar con los hechos que lo precedieron. No, no me voy a remontar al tiempo en el que los dinosaurios dominaban la tierra, sino un poco después.
Algunos de vosotr@s conocéis el dilema en el que me encontraba a principios de Agosto. En mi empresa me daban una semana de vacaciones sin esperarlas. Por motivos personales, no iba a permanecer en mi casa una semana, porque me la pasaría tirado en el sofá (leed el correo "El Agua"), además me había registrado en Itaca hacia muy poco tiempo, y ya todo el mundo tenia sus planes, con lo que me veía solo.
Fui haciendo planes casi a diario, y casi a diario se caían, así que decidí emprender una aventura personal y un viejo sueño, viajar en tren sin rumbo, llegar a una estación y montarme en el siguiente tren que saliese.
Un poco de desesperación, un afán aventurero, y la intención de realizar viejos sueños, así como una buena dosis de prueba personal fueron los ingredientes que empezaron a darle forma a esta historia, que por supuesto no hubiese sido posible sin una reunión de Itaquñ@s en Sevilla bautizada como SSS, y los inestimables consejos de David y Gema. Como he comentado, este no ha sido un viaje de turismo, sino un viaje personal, pero aun así intentare que la crónica sea lo más descriptiva y practica posible, dejando de lado mis emociones, aunque alguna se me escapara.
Después de SSS, David y yo estuvimos vía messenguer buscando vuelos para Italia. Al final reserve un vuelo Girona-Turin para la ida (61.9 E) y otro Bergamo-Girona para la vuelta (103.62) en la compañía RyanAir (www.ryanair.com). El lunes compre los billetes AVE Sevilla-Madrid y Estrella Costa Dorada Madrid-Girona ida para el mismo lunes y vuelta el lunes siguiente (total 176.8 E). Con eso, unas compras de ultima hora y un par de guías de Italiano y una guía turística de Italia que me dejo mi amigo Pablo, comenzó la aventura.
Huelva-Sevilla en autobús, sin mas incidencias. Sevilla-Madrid en AVE, casi todo el trayecto en la cafetería leyendo las guías e intentando conocer algo de Italia de la cual no sabia absolutamente nada mas de lo que aprendí en Gladiator y similares. Un tiempo de parada en Chamartin (de los cuales este viaje esta lleno) y ya empiezo a sentir el ambientillo y comienzo a emocionarme de verdad. El AVE es como más convencional, como algo cotidiano, Chamartin ya era un hervidero de mochilas, entre las que me encontraba yo. Madrid-Girona en tren Estrella, yo ya había viajado en uno de estos en el 97 a Santander, pero es que desde entonces no los han renovado. El tren se ve bastante cochambroso, sobre todo en comparación con el AVE, y entiendo las recomendaciones de David. Si padecéis un poco de claustrofobia (pobre Irene) no os lo recomiendo para nada, los departamentos son estrechísimos y tienen 6 literas. Me voy a la cafetería (evidentementemente no podía dormir por los nervios) y charlo un poco con una chica y un chico, y es eso lo que tienen los trenes, la facilidad con la que conoces gente, la libertad de movimientos, no estar 8 horas en un asiento de avión con una persona al lado. Duermo bien a pesar de las condiciones de las literas (eso sí, eche de menos una almohada). Parada de unas 3 horas en Girona, me acerco al mostrador de información turística después de despedirme de Carlos, el windsurfero segoviano (¿?), y la chica de información me traza un recorrido por el casco antiguo de unas 2 horas en un mapa de la ciudad. Lo recorro en una hora por temor a perder el avión (sí, esa es buena, ya veréis luego) cargado con mis dos mochilas y con un sol de espanto. Al terminar las piernas me temblaban, pero había merecido la pena, primeras fotos y primeros asombros (es lo que tiene viajar sin saber lo que te vas a encontrar, cualquier cosa es asombrosa y alucinante, y el casco antiguo de Girona no es "cualquier cosa").
Autobús al aeropuerto, facturación de la gran mochila y a esperar un par de horitas....
Ruta Italiana 2
Fueron 6 horas y media, avión de la Ryanair con problemas técnicos, además la luz se fue en el aeropuerto mas de diez veces y los relojes se volvieron locos, con este panorama y recordando "Destino Final" empecé a pensarme seriamente si montarme en dicho avión.
Llegamos a Turín (diluviando) y debido a la hora que llegamos, la mejor opción era retrasar mi viaje a Florencia (primera etapa decidida) para el día siguiente y dormir en el albergue de Turín. 15 E en dormitorio compartido, pero el albergue esta estupendamente, en una zona residencial rodeado de casas señoriales en lo alto de una colina. Servicios impecables. Perfecto vamos, yo tenia cierto recelo a los albergues juveniles de Europa después de lo que había escuchado pero este esta muy bien. Allí, también se conoce gente, sobre todo los que nos habíamos quedado varados en Turín por el vuelo. Sandra, eres increíble, 21 añitos hablando perfectamente español, gallego, catalán, italiano, ingles y alemán (francés no hablas?), pero sobre todo el carisma que se gastaba, la considerabas tu mejor amiga a los pocos segundos de conocerla. De mayor quiero ser como tú.
Pequeña vueltecita por Turín al día siguiente con Sandra y los tres catalanes del micra. y salida a Florencia con parada de dos horas en Bolonia.
Mientras leo la guía para encontrar que ver en Bolonia en dos horas, conozco a Alexandra, de Florencia enamorada de España, que al llegar a Bolonia me cambia los billetes y se acabo mi visita a Bolonia y unas cuantas horas de tren.
Llego a Florencia y en la estación me asaltan con propaganda de un hotel. Llevo varios días ya (es miércoles, pero parece que llevo un mes fuera de casa, estoy reduciendo mucho el cuaderno de viaje), me vence la tentación y me aparto de mis intenciones de ir en plan mochilero alberguista (no todo va a ser aventura). Hotel Balcony, si me caigo de la cama aparezco en la piaza di Duomo (la Plaza de la Catedral), tengo todo cerca y para ser un dos estrellas esta estupendamente (AIRE ACONDICIONADO!!!) 55 E la noche en habitación simple, el edificio es viejo pero esta totalmente reformado por dentro (45 E sin aire acondicionado). Aseo personal, cambio de ropa, y a patear Florencia.
Como tampoco sabía que había que ver en Florencia, todo es alucinante (que me perdonen los Girundenses, pero más alucinante que Girona), a pesar de que el renacimiento no es una época que me llame mucho la atención en cuanto a arquitectura (de arte nada, que no tenia tiempo para visitar museos). Es una ciudad en la que se puede uno mover muy bien en bicicleta y de hecho hay un puesto de alquiler al lado de la estación, aunque preferí gastar suelas. Después de terminar este viaje he llegado a la conclusión de que Florencia es un buen sitio para establecer una base de operaciones porque esta muy bien comunicada y puedes llegar a casi cualquier sitio desde allí en tren. De hecho me lo plantee, pero al final decidí que no. Esa noche salgo de marcha por Florencia, me pongo las mejores galas que han entrado en la mochila y medio kilo de gomina (estos rizos). Terracita Mamma, cerca de las murallas de la ciudad, muy tranquilita y música de hace 10 o 20 años, muchas mesas para sentarse a charlar y mucha gente, aunque sin sensación de agobio ya que el recinto es grande (5 E la cerveza Tennent´s super, las copas ni pregunte). Demasiado tranquilito para ir solo y aun no me atrevo a entrarle a las chicas (aunque parece bastante fácil viendo a los buitres de los italianos). En la Piazza Di Duomo (si alguien sabe italiano que me perdone por las barbaridades que escribo) hay mucha animación, incluso gente jugando con un frisbee. Algunos bares en la misma plaza, uno de ellos, el Astor cafe hace cada día una noche temática, hay bastante animación y hay gente bailando. Hago honor a mi apodo de Rafa King-of-The-Knight Repiso y así conozco al grupo de estadounidenses que van igual que yo pero con coche alquilado. Lastima que mañana van a Chianti, y yo ya había decidido ir a Siena. Que se le va a hacer...
Fasciculo tres, de las aventuras y desventuras de un caballero medieval
A la mañana siguiente (no, me niego a escribir aquí lo que paso el resto de la noche, es demasiado vergonzoso), me doy otra vuelta por Florencia para ver el David de Miguel Angel. No os lo planteéis si no habéis hecho reserva o noche en la puerta de la academia de arte, la cola es enorme, al sol, y no se mueve. Pierdo la oportunidad de apuntarme otra medallita (la del David) y parto para Siena, no sin antes descansar en el parquecito que hay al lado de la Fortezza, ni un turista por los alrededores (excepto yo),y un ambiente de paz y tranquilidad que echaba de menos, sobre todo mis piernas (a estas alturas creo que me van a tener que amputar los meñiques de los pies, ya ni los siento).
El viaje a Siena lo pase casi todo durmiendo, con el calor que hacia, por mas que intentaba coger trenes tempranos para evitar viajar en las horas de mas calor, siempre surgía algo que me entretenía. 2 horas de siesta y estoy en Siena. la estación es más pequeña y no hay punto de información turística, además esta fuera de la ciudad, y en la parte más baja. Me agobio un poco al ver la montaña que tengo que subir para llegar a la ciudad y además andando por la carretera. Otro fallo, al no conocer la disposición de la ciudad entro por la parte moderna, de lo mas alejado al casco histórico, con lo cual mi marcha me lleva a rodear toda la ciudad cargado como una mula y con unas subidas de infarto. El gran cabreo que llevaba se me pasa al entrar en el casco histórico, como ya dije antes, el renacimiento no es mi época, pero la Edad Media.... Siena me ha llegado al corazón. Para mas Inri, resulta que están en fiestas, el Palio, una famosa carrera de caballos en la Piazza di Campo mundialmente conocida (menos para mí). En el punto de información turística situado en la misma piazza me informan que me va a resultar bastante complicado encontrar alojamiento. Al final me reserva por internet una habitación por 45 E en una especie de pensión. Una casa medieval al lado de la misma plaza, con lo que estoy metido en todo el meollo. La habitación es amplia, baño comunitario muy antiguo todo, pero en buenas condiciones. El dueño, empleado o yo que sé, me dice que solo la tiene para una noche, que si quiero quedarme mas idas intentaría buscarme algo (creo que Michelle me tira los tejos). En octubre viene a España e intercambiamos información, él me cuenta de Siena y yo de Huelva. Me visto de guapo (la misma ropa que la marcha de Florencia) y me doy una vuelta por Siena, sin mapa ni mochila, solo la cámara digital, y una emoción que me embargaba por el ambiente medieval. Cada barrio tiene su "equipo" con sus correspondientes escudos, y se respira el aire de sana rivalidad entre barrios, con gente vestida con los colores de su equipo (Contrade, no sabría explicarlo muy bien), y en cada calle, los balcones engalanados con los estandartes de su Contrade. Veo una cara conocida que me saluda con un efusivo "Ciao!", las estadounidenses!!! la mulatita de nombre impronunciable con la que hable la noche anterior se alegra mucho de verme "Ciao Rafaello!!" otra de ellas me comenta en Español "Eres muy Caliente""Te mueves muy bien", ¿a que he triunfao después de todo?, pero las otras tres amigas las arrastran y me vuelvo a quedar solo, pero con una sonrisa de gilipollas que me duro toa la noche (jeje). También tengo que nombrar la emoción que me produjo sacar las llaves de mi bolsillo y abrir la puerta de una casa del medievo donde iba a dormir, como si fuera ya mi casa. Pero me acorde que era jueves, lluvia de estrellas. No vería gran cosa desde la ciudad, ya que la zona estaba iluminada, sobre todo la plaza. Aun así, me tumbo en la plaza y miro al cielo. Algunas se ven, y la emoción que me embarga es indescriptible (vaya topicazo). Hay muchísima gente como yo, con la vista perdida en el infinito, esperando que un simple trozo de piedra fuera atraído por la gravedad de la tierra y atravesara la atmósfera, fundiéndose en ese acto y creando un efecto que llena de ilusiones y deseos a todos los que consiguen admirar el espectáculo, porque aun perduran las supersticiones de nuestros antepasados y seguimos viéndolo como algo mágico, y de hecho lo es.
Por algunos de los correos que habéis leído de los que he mandado, sabréis que soy una persona emotiva, que se puede emocionar con un anuncio de Coca Cola, pero aquella estrella, que iluminó el cielo de Siena, cruzando el espacio abierto sobre la Plaza del Campo, levantó una ovación entre los cientos de personas que allí estábamos esperando ese momento. La unión de la visión del meteorito desintegrándose lentamente en una bola de fuego sobre nuestras cabezas, y las voces de asombro y admiración del publico asistente fue como una descarga eléctrica que me recorrió la espina dorsal hasta la cabeza, y no pude hacer otra cosa que ponerme a aplaudir mientras reía emocionado (no, no estoy tan loco como parece, solo soy un poco raro).
Después de esa experiencia, no pude hacer otra cosa que irme a dormir, sabiendo que nada de lo que pasase a continuación esa noche podría superarlo, ni siquiera volverme a encontrar con mi mulatita de Seatle.
De Siena a Venecia
A la mañana siguiente me levante bien temprano, vi la elección de los caballos por los Contrade y me di otra vuelta por Siena, me informe de los autobuses a San Gimigniano (o como se escriba), recogí el equipaje y me fui de Siena con gran dolor por no poder asistir a la carrera del Palio, ni siquiera a las pruebas precedentes, pero con la seguridad de que tengo que volver allí.
San Gimigniano, el Manhatan medieval, torres enormes para un pueblecito tan pequeño. Todo totalmente medieval, también alucinante, solo que todavía me duraba la emoción de Siena y no lo disfrute tanto. Perfecto para hacer "Treking urbano" me pegue una gran y soberana paliza de andar cargado con todos mis bártulos. Merece la pena subir a la torre, pero procurad coger bastante aire antes.
Me he emperrado en ver Venecia así que me veo obligado a volver a Florencia para salir desde allí. Trayecto San Gimigniano-Florencia con parada (50 minutos) y cambio de autobús en Pogibonsi. Llego a Florencia de nuevo, pero no salgo de la estación. El tren hacia Venecia se retrasa bastante, con lo que llegare a Venecia un viernes por la noche. El trayecto fue "amenizado" por dos napolitanos bordes que aprovecharon mis indicios de estar algo acojonadillo por su actitud de chuletas. Insoportables, aunque tiene su explicación, pase un mal rato (de hecho un mal rato de unas cuantas horas). Al final me ofrecieron pasar esa noche en su casa y todo, pero decline la oferta. Me baje la estación antes de Venecia, porque ya era de noche (Mestre), cogí una habitación en el hotel Cortina una estrella regentado por chinos que por supuesto no sabían español, ni ingles, y casi tampoco italiano. 45 E por una habitación cutrisima sin baño ni desayuno y encima, la ventana de mi habitación daba a la parte alta del restaurante chino que tenían en el local comercial del edificio, sobre los extractores de humo del mismo. Sin comentarios.
Por la mañana temprano (lo mas temprano que pude), salí disparado a Venecia, un tren muy chulo (lo siento, no encuentro otra palabra para describirlo) de dos plantas, y novísimo, lastima que el trayecto Mestre-Venecia dure menos de 10 minutos (1 E), este tren si que merece la pena. Venecia fue una mala elección por varios motivos:
- Me asaltaron una serie de sueños en esta ultima noche bastante agradables, con lo que me levante bastante cabreado (esta contradicción es para explicarla en persona, no aquí)
- Fue la ultima vez que dormí en una cama de verdad hasta que llegue a mi casa
- Fue la ultima vez que conté con una ducha hasta que llegue a mi casa
- Venecia me dejo bastante frío (después de Siena...)
- Perdí las gafas de sol que eran un regalo y bastante buenas
- Es bastante difícil "perderse" en Venecia, como a mí me gusta, enseguida te encuentras un canal sin puente y te tienes que dar la vuelta
- La Plaza de San Marcos es agobiante, por otra parte, aquí es donde se concentra el 98% de los turistas de Venecia, con lo que si te alejas un poco, hay millones de rinconcitos encantadores sin un turista a la vista
- Es cierto que Venecia huele mal, pero fue perfume para mis fosas nasales después de los aromas que había descubierto la noche anterior
Esperad, Esperad, que Venecia viene ahora
Quinto correo
Bueno, para esta visita deje la mochila en la estación y compre billete para Bergamo (la ultima etapa de la parte Italiana) que salía a las 22:51 y llegaba a Bergamo a las 7:46, a tiempo para facturar en el aeropuerto, aunque debía estar 4 horas parado en Brescia y de madrugada (este tiempo de espera desapareció como el de Bolonia, pero por motivos bastante distintos. Que frío pase), con lo que no me podría mover de la estación.
Por supuesto que no puedes estar en Venecia sin ver la Plaza de San Marcos, y si no te importa esperar colas interminables, pues entrar en la catedral, la torre (es de mentira, se vino abajo y la hicieron de nuevo en 1902) y en el palacio ducal, pero yo recomiendo que no le dediquéis mucho tiempo. Hay muchísimas callecitas desiertas, Iglesias increíbles en las que no te encuentras a nadie ni te cobran por entrar (en realidad sí te cobran, pero entra tan poca gente que la de la taquilla ni se molesta en mirarte), San Estefano, San Salvatore, San Prieto (que además fue la catedral de Venecia hasta 1800 y pico y esta olvidada por los turistas). Tampoco vi mucho más. Compre un bono de turista 10E de 24 horas que te permitía moverte por todos los transportes públicos de Venecia (Vaporetos, Ferrys y no sé si también los autobuses). Cambie Venecia por Lido, típica ciudad de vacaciones mediterránea, se respiraba tranquilidad. No hagáis como yo, llevaos el bañador/bikini, la playa de Lido esta bien, no como las de Huelva, pero bueno. Lastima que mi bañador estuviese en la consigna de equipajes en la estación de Venecia. Que se le va a hacer. Si compráis el bono, tened cuidado donde os montáis: de Lido a Murano me monte en un barquito similar a los vaporeto pero más moderno. Resulto ser una línea privada que hacia el trayecto Venecia-Lido-Murano-Aeropuerto, con lo que tuve que pagar otros 5E. Por Venecia los vaporetos se mueven con bastante frecuencia, pero los vaporetos y los ferrys que van a las islas tienen horarios fijos, así que hay que planificar las salidas un poco (je, planificar yo) para no quedaros tirados en una isla (siempre podéis coger un taxi, a saber lo que costaran)
Bueno, iba por Murano, muy bonito y tranquilo. Si te gusta la artesanía de cristal y tienes una buena cartera o compromisos tipo suegros a los que impresionar, este es vuestro sitio. Yo lo pase corriendo para volver a Lido, donde me había dejado las gafas. 2 horas después, evidentemente las gafas ya no estaban, con lo que pille semejante cabreo que me volví de Lido a Venecia en un vaporeto lleno hasta las trancas. Me baje en una zona bastante alejada del turismo y pude ver como la gente vive allí, en casas de la misma época que el palacio ducal, saliendo a la compra, tendiendo en las ventanas, sacando a pasear al perro. No hay grandes palacios, pero igualmente se respira historia. Las casas, algunas de ellas enlucidas y pintadas de diferentes colores (rojos, azules, amarillos), siempre mostraban (supongo que con orgullo por parte de sus propietarios) alguna parte de la fachada sin lucir, adrede, para mostrar las piedras de la fachada original diciendo algo así como..."oye que esta casa esta aquí desde que paseaba por estas calles Marco Polo". Sinceramente, me aprecio más interesante que la Plaza de San Marcos.
Di una vuelta a toda Venecia en una línea circular de Vaporeto (aquí es donde vi el Orient Express "aparcado" en una vía) y acabe de nuevo (como no) en la Plaza de San Marcos, ya de noche, con música en vivo de los diferentes restaurantes, cuyos músicos aprecian haberse escapado de una peli de los años 20. Tocaban de todo, desde Valses (se me fueron los pies) hasta "la cucaracha".
Venecia es una ciudad para visitar. Ya digo que a mi me dejo un poco frío, pero es que también es una ciudad empalagosa, llena de parejitas con caras de cordero degollado paseando en góndolas, y no estaba yo para eso. Pero hay que visitarla, porque no creo que le quede mucho. ya sé que lleva muchos siglos allí, pero me resulto impresionante como, al anochecer, cuando comenzó a subir la marea, en la Plaza comenzaron a aparecer unos surtidores de agua que expulsaban chorros a presión de unos 15 cm. de altura, formando charcos a intervalos regulares en donde se encontraban las alcantarillas de piedra de la plaza.
Otro Vaporeto a la estación, recojo el equipaje, y me embarco en la ultima etapa italiana de mi viaje: Venecia-Bergamo con parada de 4 horas en Brescia (o eso creía yo, ¿qué hago en Austria?).
Atravesando los Alpes el día que tenía que coger el avión de vuelta
Pues aquí estoy yo en un tren regional vagón de segunda clase sin reservar asiento, y además no hay ninguno libre, con lo que me toca 3 horas de tren de pie en el pasillo, esquivando los pasajeros y sus equipajes que se montan en cada estación.
Allí me divertí con un incidente similar al que yo había vivido en el tren Florencia-Venecia: gente que había reservado asientos y se los encontraba ocupados. En mi caso yo levante de su sitio a un Napolitano (ver mas arriba), y su compañero me dio el viaje. En este caso eran dos preciosas jovencitas austriacas, que después resultaron ser 3 y su madre (resultaron ser 3 porque dos de ellas eran gemelas, sin comentarios). Cuando al fin consiguieron echar a los usurpadores de sus asientos, el pasillo estaba mas concurrido que la cola del baño de señoras de una discoteca un sábado por la noche, con lo que pasar su voluminoso equipaje fue un trabajo faraónico, y es que aprecia que estaban de mudanzas, mas que de viaje.
La cantidad de equipaje de las austriacas, la cantidad de austriacas y austriacos presentes en el vagón, el hecho de que no estaba en Brescia a la hora que debía (¿Posible retraso?), pero sobre todo, el aspecto de los carteles de la autopista que corría paralela a la vía (cada vez parecían menos italianos y mas alemanes), me hizo sospechar que algo no iba bien.
Paramos en Trento, y este nombre no me sonaba de mi ruta, así que me arme con el mapa de carreteras de Italia que me compre en Siena, por si me veía muy apurado de tiempo el ultimo ida y me decidía por alquilar un coche. No alquile el coche, pero el mapa me vino que ni pintado para no acabar en Austria (¿serendipity?).
Pues si, ese tren se dirigía a Austria. Después de Verona debería haber llegado a Brescia, pero, en cambio, giro al norte y enfilaba hacia los Alpes. Cuando me di cuenta, ya había salido de Trento. La siguiente parada, Bolzano, en plenos Alpes italianos, y después de esta, ¡oh sorpresa!, ¡Breixe!. Se había producido una confusión con el Factor de la estación? un error de pronunciación tal vez, entre Brescia y Breixe?, el caso es que me tuve que bajar en Bolzano a las 2:30 de la mañana y entenderme con la revisora a ver como demonios podía yo volver a mi ruta. Como lo que peor llevaba del Italiano eran los números (no distinguía 5 de 50), al final esta chica me escribió en mi cuaderno los horarios de los trenes que debía tomar para volver a mi ruta.
El tren se va, y me quedo en una SOLITARIA estación perdida en los Alpes a las 2:30 de la madrugada esperando un supuesto tren que venia de Austria y pasaba por aquí a las 3:40, me bajaba en Verona y de ahí tenia que coger otro que me llevase a Bergamo.
Me quejé mucho del calor que pase en mi ruta por Italia, pero fue mucho peor el frío que pase esa hora y poco esperando, con tres chalecos de manga larga puestos, las dos mochilas, y dando saltitos para quitarme el frío, esperando un tren que, si se retrasaba, me dejaba tirado en Italia porque perdía el avión. Sí, sí, ahora me río mucho, pero entonces...
Gracias a lo que sea que mueva los engranajes de este mundo, los horarios fuera de España se respetan, y a las 3:40 estaba el tren que me llevaría de vuelta. Me baje en Verona, y allí me monte en el que me llevaba a Bergamo, con lo cual las 3 horas de espera en Brescia se habían evaporado (no hay mal que por bien no venga).
En este trayecto aprendí a echar sueños de 15 minutos, que era lo que tardaba el tren entre parada y parada, controlando en el mapa cada pueblo de la ruta para asegurarme que no me separaba de ella, ya iba con el tiempo justo.
Llegue a Bergamo a las 7:45 como estaba previsto, y allí un autobús me llevo hasta el aeropuerto. La facturación en el aeropuerto de Bergamo del equipaje fue horrible (después se confirmaron mis sospechas). Me di cuenta que las maletas entraban por la cinta del mostrador de facturación (hasta aquí todo normal), pero las mochilas las pesaban, les ponían las etiquetas del vuelo, y nos pedían que las acercáramos al Check in de equipajes. No me preguntéis por que, pero en esa cola del Check In solo había mochilas, mientras que las maletas se paseaban por delante de nuestras narices viajando cómodamente en sus cintas transportadoras, si es que hay clases hasta en los equipajes.
El "caballero" de seguridad, cogía las mochilas y las arrojaba a no se sabe dónde por un agujero en la pared. De vez en cuando esas mochilas volvían a aparecer, momento en el que dicho "caballero" las abría sobre una mesa, registraba todo lo que había, y después te metía la prisa para que lo recogieras todo enseguida. La mía entró, y no volvió a salir, aunque no sé que me dio mas miedo. Dispuesto a perder mi equipaje, desayune mi ultimo y concentradísimo capuchino italiano, y tome el avión que me llevo a Gerona.
Para los y las que han tenido paciencia de llegar hasta aqui
Gerona, 14:30 aproximadamente en la estación combinada tren-autobús después de haber vuelto del aeropuerto en el autobús. Mis temores sobre el equipaje se materializaron en uno de los cierres roto y la sensación de que los italianos saben algo de bailar flamenco, porque la mochila parecía que había formado parte del suelo de un tablao (con marcas de zapato y todo). Debido a que mi tren nocturno salía a las 20:30, me quedaban unas cuantas horas en una ciudad que no iba a visitar de nuevo, así que me pille un horario de trenes, un billete ida y vuelta a un pueblo costero (Llancá), deje el equipaje en la consigna, no sin antes cambiar el modelito "mochilero aventurero" por el de "playero dominguero" y pude pasar unas tres horitas de descanso en una bonita cala gerundense. Lo siento mucho "mediterráneos" nunca me acostumbrare a las playas de piedras con las arenas finísimas que hay por Huelva, ya que, aparte de clavarme todas las rocas más grandes en los pies, el entrar en el agua se hacia toda una aventura, ya que las olas levantaban las piedras (y no precisamente pequeñitas) y las lanzaban impunemente contra mis tobillos, espinillas e incluso hasta las rodillas (menos mal que de las rodillas no pasaron, no me puedo imaginar el dolor). No contento con el momento de relax, tuve que enfundarme de nuevo mis zapatos y subir a una colina que hay a pie de mar, con un camino que la subía con una pendiente considerable pero que, después de Siena y San Gimignano, eran pan comido para mí.
Vuelta a Gerona amenizada con un par de entrañables abuelitas. Una cascarrabias, la otra podría pertenecer perfectamente a nuestro grupo. Alucine con las historias de los viajes que había hecho de joven por toda Europa y más allá, pensando que una de dos, o se había hartado de leer libros y ver documentales (tesis apoyada por los comentarios de la amiga cascarrabias), o realmente esta mujer era de los nuestros.
Recojo equipaje, cambio de indumentaria en la estación y entro en el tren. A estas alturas, si leéis para atrás, veréis que llevaba mas de 40 horas que no dormía en una cama o similar (hotel Cortina en Mestre), y más aun que me hubiese duchado. Ayudar a un Colombiano a dormir en el mismo departamento de su hijo que viajaba solo en mitad del vagón me introdujo en un departamento solitario, con lo que dormí estupendamente, sin molestias, hasta Barcelona, momento en el cual el departamento se llenó...de mujeres!, y es que al niño (Fernando, un encanto) lo habían metido en un departamento femenino. Tras el asombro inicial de las chicas, hubo un par de miraditas con una de ellas, que no sé si me las devolvió por educación o por algo mas, pero a estas alturas estaba tan cansado, que no me permití el lujo de investigar. Otra posible oportunidad perdida. Dormí como un lirón hasta Madrid, comprendiendo al inglés que compartió mi departamento en el trayecto de ida (el tren salió a las 22:00 y a las 22:15 ya estaba en REM el tío).
Esto lo tengo que poner (sobre todo después de leer el correo de Serendipia). Antes de bajarnos del tren, noto que alguien me tira del pantalón. Era Fernando, el niño colombiano de 7 años que había podido dormir con su padre (y de paso me permitió conocer a algunas chicas), que se despedía de mí. Sé que esa imagen, junto con la de las estrellas de Siena, serán las que se me quedaran grabadas para siempre de este viaje, el resto tendré que recordarlas en las fotos. Serendipity
Conozco mas a fondo a dos de mis compañeras de cuarto, mientras esperamos nuestros respectivos trenes en Atocha (que mal pensado sois), y vuelta a la normalidad del AVE.
En Sevilla a las 13:00, en la estación de autobuses de Plaza de Armas me entero que no hay autobuses para Huelva hasta las 16:00, pero al final llegue antes gracias a una pareja que conocí en la estación a la que fue a buscar un amigo desde Huelva en coche, y de paso me llevaron a mí a la puerta de mi casa........FIN
Si, esto por fin acaba aquí...