Si algo define este viaje, es el color. Colores intensos de los monumentos mogoles, a cual mas bello. La intensidad cromática de los saharis de las mujeres, en cada estado diferentes. Los mercados y zocos, cuanto te recordé mi amado Egipto, las especias, el incienso, el color de los hábitos de monjes hinduistas, hainistas, budistas, shikistas.. El blanco impoluto de las galabiyas islámicas.. Tantos colores como miles de religiones, de dialectos, de razas, hacen que este viaje permanezca en la memoria como un gigantesco arco iris vital El olor es fuerte en Benarés, mezcla de flores, de incienso, de carne que se asa en los tenderetes de comida. Olor a nam ( pan en hindi ) Perfume a especias, olor a té, olor a mangos y lichis, a la mixtura pegadiza del pachulí..
Tras el chivatazo de algún cliente, nervioso y molesto, el portero y guardián del Café Líbano se acerco a nuestra mesa pidiéndome, amable pero contundentemente, que dejara de hacer fotos.
Grababa en aquellos momentos la actuación en directo de un cantante de rai, y tras explicarle que no eran fotos lo que hacia si no un video con la música, se alejo satisfecho y me dejo inmortalizar, aunque solo sonoramente, el ambiente del café.
Era un cotidiano rito, ya entrada la noche, acercarnos hasta el garito y en medio del humo de las shishas, beber, sin tener que escondernos, una cerveza .
No era un lugar accesible para turistas este "sancta sanctórum" del rai marroquí en Marrakech.
Dice mi guía de viaje que los otomanos Kiraly son uno de los cuatro que quedan de los baños turcos en la ciudad. Construidos entre 1566 y 1570 conservan intactos todos los detalles originales, de los cuales el mas hermoso es la cúpula central de la entrada, que cubre una piscina octogonal, desde esta salen pequeñas piscinas, con el agua a diferentes temperaturas, salas de vapor y saunas.Lunes, miércoles y viernes, mujeres, martes jueves y sábados, hombres, abierto de 09h a 20h. Frías, pero utiles, descripciones históricas, que convierten las percepciones mas intimas en palabras ordenadas y plurales.
El mármol blanco, desgastado, pulido por el roce placido de miles de cuerpos, se hace aterciopelado al tacto.
Ascienden hacia la cúpula, abierta en estrellados ventanucos, las espirales húmedas del vapor, convirtiendo en fantasmales presencias los cuerpos semidesnudos.
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